SUMARIO
PRÓLOGO 8
CAPÍTULO
I
De los llamados “aparatos” 13
CAPÍTULO
II
El misterio de los niños
en cruz 27
CAPÍTULO
III
Historias de la bola de candela 36
CAPÍTULO
IV
Brujas: La Gata 43
EPÍLOGO 52
PRÓLOGO
Propuesta para un nuevo periodismo
La
incertidumbre en que se encuentra inmersa la humanidad está caracterizada por
la búsqueda de modelos que garanticen un bienestar social.
Desde
las ciencias y disciplinas del conocimiento se plantea el reto que apunte hacia
una revolución cuyo principal instrumento y motor de cambio son las redes
sociales.
Desde
esta perspectiva el periodismo está enfrentado a nuevos retos que incluyen una
nueva estructura de los distintos géneros de información, es decir, desde la
noticia, el reportaje y la crónica.
La
noticia es hoy un género tan volátil y gaseoso
y su estructura está tan desbordada que su construcción no es exclusiva
de los periodistas sino de la misma opinión pública.
Por
eso el reto se enfoca hacia la construcción de un nuevo periodismo caracterizado
por el análisis crítico de los acontecimientos, lo que solo es posible
cohesionando y confrontando la
fundamentación teórica con la realidad, para generar una sinergia que nos
permita llegar a una reflexión crítica
de los hechos con implicaciones sociales y culturales favorables.
Desde el anterior enfoque podemos decir que el
periodismo “imparcial” debe abrirle paso a un periodismo analítico y crítico,
que genere cambios y contribuya al desarrollo individual y social.
Y
son los géneros como la crónica , el reportaje y el ensayo, a parte de las
columnas de opinión, los que se constituyen en escenarios ideales para hacer un
nuevo periodismo, no solo informativo sino que valore los hechos y haga
reflexionar a la opinión pública sobre la sociedad en la que le ha tocado
vivir.
Son
estos géneros, como lo diría el maestro Miguel Ángel Bastenier, los que podrían
salvar el periodismo impreso del auge arrollador de las redes sociales y el
mundo digital.
Es
por todo esto que los estudiantes de IV semestre del Programa de Comunicación
Social de la Universidad del Sinú Elías Bechara Zainúm presentan esta
Investigación titulada: Tras las huellas vivas de Los Mitos y Leyendas de Córdoba.
Se
trata de un trabajo en el que no solo abordaron el problema desde lo teórico,
como suele ocurrir en la Educación Superior, sino que le pusieron rostro humano
a los mitos y leyendas que aún sobreviven en el departamento de Córdoba.
Los
estudiantes fueron a poblaciones, veredas y caseríos de Córdoba donde hablaron
con campesinos y campesinas.
Y
fue el instrumento de la reportería la que les permitió comprender, interpretar
los mitos y leyendas alrededor de los “Aparatos”, “Niños en Cruz”, “La bola de
candela” y las Brujas”. Es decir, hicieron una mirada desde los praxiológico
que luego los llevó a interpretar el sentido de los mitos y leyendas.
Por
eso, este proyecto, es también una propuesta para futuros trabajos en los que
se aborde el tema de los mitos y leyendas de Córdoba y la región Caribe desde
la Antropología, Sociología, la Psicología social e individual, pero con una
estructura periodística que permita su comprensión por parte de la opinión
pública en general y las distintas ciencias en particular.
Es
este un proyecto que permite comprender los grandes retos que tiene el
periodismo frente a las redes sociales y la forma cómo superar esta
incertidumbre.
Ramiro Guzmán Arteaga
Profesor de Periodismo
CAPÍTULO I
De los llamados “aparatos”
Preciado
es para muchos el recuerdo infantil de una noche oscura a las afueras de una
finca, el crujir de las ramas azotadas por la brisa, los ojos desorbitados de
atención a la espera de historias fantásticas contadas por padres y abuelos en
el tormentoso instante en que tan solo quedaba la luz de las velas, historias
de criaturas que aparecían en medio del espesor de los montes y potreros que
agobiaban la vida de quienes las presenciaban, pero ensanchaba las sonrisas de
quienes las oían.
En
muchas ocasiones se considera que las revelaciones de espíritus malignos en
forma de los denominados en lengua popular caribe “aparatos” son retribuciones
a acciones malas cometidas por las personas que sufren dicho tormento, dichas
revelaciones pisan la tierra en forma de animales deformes con rasgos casi
infernales, pelaje negro y ojos rojos en llamas o criaturas indescriptibles al
lenguaje humano.
“Yo
me levanté a ver si los hijos míos ya venían de allá de los lados de Caimito,
eran las 12: 30 de la noche, y cuando ya estaba afuera, me salió un animal
negrito, negrito, el hocico grande y los ojos bien rojos grandotes; él se me
puso en el camino y no me dejaba pasar, enseguida agarré mi palo de escoba, le
di un garrotazo y se me perdió, no se sabe ni para donde cogió. Yo no sé qué
aparato sería”, afirma Catalina Alvarado, una habitante del municipio de
Sahagún, Córdoba.
La
aparición de dichas criaturas está fuertemente ligada a la fe, en el momento en
que se aparecen estos seres se suele recurrir a toda clase de oraciones dichas
incluso al revés, poner las abarcas (sandalias) en cruz, voltear una bota de un
overol, de modo tal que quede un lado al revés, entre otras contras populares.
Efraín
Ortega, conocedor de las técnicas de liberación de espíritus, magia y hechizos
en la ciudad de Montería afirma que los
vicios, las malas acciones y modos de vidas se castigan con estas espantosas
revelaciones demoniacas. Que aquellos bebedores (y el plural masculino no
excluye a las mujeres), apostadores, adúlteros y bárbaros son castigados por el
diablo, presenciando estos eventos.
Según
el periodista y escritor español Santiago Camacho la práctica de la magia es el
corazón de la tradición esotérica europea. La palabra “magia” proviene del
término Magi, sacerdotes de la dinastía persa de los Sasánidas (224 - 729),
–aunque su historia se remonta a los mismos orígenes de la cultura Aria en los
desiertos de Irán–. Los Magi eran famosos y admirados por su sabiduría, así
como su capacidad para realizar milagros (“magia”). En su libro Historia oculta del satanismo, para resumir un poco más las cuentas, los
reyes magos (aquellos que llevaron regalos al recién nacido Jesús) eran Magi,
por lo que se suele asociar magia y cristianismo, aunque parezca
contradictorio.
En
el departamento de Córdoba es muy común encontrarse historias en las que el
papel protagónico lo tiene un hecho sobrenatural, que en muchas ocasiones es
narrado para sembrar temor a los niños desobedientes o simplemente para
amenizar una noche familiar. Algunos podrían ser incluso una patraña, sin
embargo las voces extendidas a lo largo de los
pueblos terminan por convertir la mentira repetida en una verdad de las
calles, casi irrefutable.
Luis
Sánchez, campesino de Sahagún narra: “Yo venía del pueblo de visitar a una
muchacha que me gustaba, iba para la finca donde trabajaba, ya a media noche,
podía tener unos 17 años, había que atravesar unas pajas. Cuando iba caminando de
repente vi detrás de mí una bola de candela, después de voltearme varias veces
para verla se fue, y ahí donde aparecía quedaron un par de dentaduras grandes.
Yo era animoso y fui a cogerlas, en ese momento se me puso la cabeza grande que
casi me caigo y salí corriendo. Llegué al corral y me fumé un cigarrillo para
calmarme. Al rato llegué a la casa y vi de lejos a un hombre negrito como un
carbón, sentado afuera, «este tipo se va a robar el queso», pensé. Me escondí
detrás de un horcón y cuando volteó le vi los ojos que eran como una candela.
Se paró y se escondió detrás de la cocina, fui a buscar al patrón y cuando
volví ya no estaba”.
Si
bien mucha gente jura en nombre de sus familias que lo que vivieron fue real,
las experiencias, estos testimonios se han arraigado y tal como indicó el
filósofo Heinrich Heine las leyendas, son el residuo colateral de antiguas
creencias, tan arraigadas en la mente colectiva de los pueblos que se resisten
a abandonarlos.
Este
tema se trató hace más de una década en
la Conferencia realizada en el Congreso Mundial de Astrología de Lucerna.
Desde
la perspectiva de la evolución, el miedo es un complemento y una extensión de
la función del dolor. El miedo debe avisarnos de peligros que, si bien no
conciernen directamente a nuestro cuerpo, es decir, que no nos han ocasionado
dolor, pueden ser una amenaza para la salud o la supervivencia.
El
terror hacia lo sobrenatural o bogifobia según la psicología profunda es un
momento en el que los nervios se alteran y se produce una sensación de terror
instantáneo que genera un efecto globo en la cabeza, como si el cráneo se
hinchase de golpe y erizara todos los cabellos, esto es lo que muchas personas
describen como la sensación de “se me puso la cabeza grande” al momento de
tener contacto con algún “aparato”.
Eduardo
Arteaga, un campesino del municipio de Ciénaga de Oro afirma que “…estaba
cazando un guartinaja (chigüiro o capibara) con un compañero, eran las once de
la noche cuando cada quién estaba montado en su barbacoa,
mi compañero comenzó a llamar la atención del animal, yo veía que mi compañero
nada que le disparaba y yo dije, le voy a disparar yo antes que se vaya. Se escuchó un disparo y salí corriendo, ¿la
mataste?, le pregunté. No, me dijo, yo me levanté para dispararle y cuando fui
a sentarme sentí dos manos peludas donde estaba sentado, a mí se me puso la
cabeza grande y salí corriendo, me contó mi compañero, entonces nos dimos
cuenta que la barbacoa estaba flojita, quisimos enterrarla nuevamente y el
suelo estaba durísimo”.
Para
muchos académicos estas historias son solo la mutación de historias reales a
realismo mágico, que viven en el imaginario popular y que nutren la tradición
oral, sin ningún fundamento científico, pero con un enfoque humanista que echa
raíces en la antropología cultural y la sociología para justificar su
veracidad.
Tal
como lo afirma Eloy Gómez Pellón, doctor en Filosofía y Letras de la
Universidad de Cantabria en su ensayo Introducción a la antropología social y
cultural parece que
este
tipo
de
creencias
y
de
experiencias
poseen
su
propia
lógica pero
no se
trataría
de
una
lógica
racional, sino
de
una
lógica
emocional
o simbólica.
Los
testimonios de aquellos que aseguran haber vivido en carne propia trascienden
los límites de lo creíble, apoderándose de las mentes de quienes a ciegas
tragan entero y aquellos que, masticando lentamente cada bocado, terminan en la
apremiante dicotomía de si es posible que narraciones como estas sean ciertas o
no.
Según
Gómez la
esencia
del
mito
consiste
en
el
constante
establecimiento
de analogías que
permitan
entrever
mensajes
de
orden
social, moral,
sobrenatural, etc.
Lo
humano
y
lo divino
conforman
dos
pares
de
opuestos
sempiternos en
toda mitología, igual
que
el
día
y
la noche, el
cielo
y
el
infierno, ángeles
y demonios
y
toda
una
larga
serie
de
oposiciones
binarias.
Estos
conceptos derivados de la cultura se entrelazan con otras acepciones culturales
como la religión, que como anteriormente se mencionó, está estrechamente ligada
a estas manifestaciones sobrenaturales, que la gente suele relacionar con
expresiones de materialización de la maldad y lo demoniaco.
El
párroco de la catedral San Jerónimo de Montería, Pbro. Orlando López Vergara
afirma que “La Iglesia no tiene una doctrina que soporte la creencia en los
“aparatos”, que sería contradictorio hablar de fe, cuando se cree en fenómenos
como estos. Según López la Iglesia busca predicar la resurrección, la pascua
(el paso de la muerte a la vida), una vida en Dios, por lo que no podría creer
arbitrariamente en apariciones de espíritus de personas que penan en la tierra,
por tanto la iglesia no tiene un dogma que trate cuestiones relacionadas con
estas situaciones”.
Por
su parte el padre Julio Prasca Severiche, vicario de la parroquia Inmaculada
Concepción, de Magangué, Bolívar afirma que “Pueda que se hable de cosas
paranormales, pero en cuanto a mitos y leyendas son solo eso. No pasa más allá
de estar en el imaginario de los pueblos, eso no desaparece porque crea
identidad y es propio de la idiosincrasia de los pueblos”.
Estas
narraciones, sean consideradas mitos o leyendas son parte de una cultura que no
ha desaparecido con el paso de los años,
hacen parte de la vida, la historia y sobreviven en la memoria de los
pueblos y su gente.