jueves, 6 de noviembre de 2014




TRAS LAS HUELLAS VIVAS DE LOS MITOS Y LEYENDAS EN CÓRDOBA

 

 

 

 

 

Trabajo de Investigación presentado al Programa de Comunicación Social por el Semillero Reporteros UNISINÚ

 

 





 

SUMARIO

 

PRÓLOGO                                          8

CAPÍTULO I

 De los llamados “aparatos”            13

CAPÍTULO II

El misterio de los niños en cruz                 27

CAPÍTULO III

 Historias de la bola de candela                 36

CAPÍTULO IV

 Brujas: La Gata                              43

EPÍLOGO                                          52

 

 

 

 

PRÓLOGO

Propuesta para un nuevo periodismo

 

La incertidumbre en que se encuentra inmersa la humanidad está caracterizada por la búsqueda de modelos que garanticen un bienestar social.

Desde las ciencias y disciplinas del conocimiento se plantea el reto que apunte hacia una revolución cuyo principal instrumento y motor de cambio son las redes sociales.

Desde esta perspectiva el periodismo está enfrentado a nuevos retos que incluyen una nueva estructura de los distintos géneros de información, es decir, desde la noticia, el reportaje y la crónica.

La noticia es hoy un género tan volátil y gaseoso  y su estructura está tan desbordada que su construcción no es exclusiva de los periodistas sino de la misma opinión pública.

Por eso el reto se enfoca hacia la construcción de un nuevo periodismo caracterizado por el análisis crítico de los acontecimientos, lo que solo es posible cohesionando y confrontando  la fundamentación teórica con la realidad, para generar una sinergia que nos permita llegar  a una reflexión crítica de los hechos con implicaciones sociales y culturales favorables.

Desde  el anterior enfoque podemos decir que el periodismo “imparcial” debe abrirle paso a un periodismo analítico y crítico, que genere cambios y contribuya al desarrollo individual y social.

Y son los géneros como la crónica , el reportaje y el ensayo, a parte de las columnas de opinión, los que se constituyen en escenarios ideales para hacer un nuevo periodismo, no solo informativo sino que valore los hechos y haga reflexionar a la opinión pública sobre la sociedad en la que le ha tocado vivir.

Son estos géneros, como lo diría el maestro Miguel Ángel Bastenier, los que podrían salvar el periodismo impreso del auge arrollador de las redes sociales y el mundo digital.

Es por todo esto que los estudiantes de IV semestre del Programa de Comunicación Social de la Universidad del Sinú Elías Bechara Zainúm presentan esta Investigación titulada: Tras las huellas vivas de  Los Mitos y Leyendas de Córdoba.

Se trata de un trabajo en el que no solo abordaron el problema desde lo teórico, como suele ocurrir en la Educación Superior, sino que le pusieron rostro humano a los mitos y leyendas que aún sobreviven en el departamento de Córdoba.

Los estudiantes fueron a poblaciones, veredas y caseríos de Córdoba donde hablaron con campesinos y campesinas.

Y fue el instrumento de la reportería la que les permitió comprender, interpretar los mitos y leyendas alrededor de los “Aparatos”, “Niños en Cruz”, “La bola de candela” y las Brujas”. Es decir, hicieron una mirada desde los praxiológico que luego los llevó a interpretar el sentido de los mitos y leyendas.

Por eso, este proyecto, es también una propuesta para futuros trabajos en los que se aborde el tema de los mitos y leyendas de Córdoba y la región Caribe desde la Antropología, Sociología, la Psicología social e individual, pero con una estructura periodística que permita su comprensión por parte de la opinión pública en general y las distintas ciencias en particular.

Es este un proyecto que permite comprender los grandes retos que tiene el periodismo frente a las redes sociales y la forma cómo superar esta incertidumbre.

Ramiro Guzmán Arteaga

Profesor de Periodismo

 

CAPÍTULO I

De los llamados “aparatos”

 

Preciado es para muchos el recuerdo infantil de una noche oscura a las afueras de una finca, el crujir de las ramas azotadas por la brisa, los ojos desorbitados de atención a la espera de historias fantásticas contadas por padres y abuelos en el tormentoso instante en que tan solo quedaba la luz de las velas, historias de criaturas que aparecían en medio del espesor de los montes y potreros que agobiaban la vida de quienes las presenciaban, pero ensanchaba las sonrisas de quienes las oían.

En muchas ocasiones se considera que las revelaciones de espíritus malignos en forma de los denominados en lengua popular caribe “aparatos” son retribuciones a acciones malas cometidas por las personas que sufren dicho tormento, dichas revelaciones pisan la tierra en forma de animales deformes con rasgos casi infernales, pelaje negro y ojos rojos en llamas o criaturas indescriptibles al lenguaje humano.

“Yo me levanté a ver si los hijos míos ya venían de allá de los lados de Caimito, eran las 12: 30 de la noche, y cuando ya estaba afuera, me salió un animal negrito, negrito, el hocico grande y los ojos bien rojos grandotes; él se me puso en el camino y no me dejaba pasar, enseguida agarré mi palo de escoba, le di un garrotazo y se me perdió, no se sabe ni para donde cogió. Yo no sé qué aparato sería”, afirma Catalina Alvarado, una habitante del municipio de Sahagún, Córdoba.

La aparición de dichas criaturas está fuertemente ligada a la fe, en el momento en que se aparecen estos seres se suele recurrir a toda clase de oraciones dichas incluso al revés, poner las abarcas (sandalias) en cruz, voltear una bota de un overol, de modo tal que quede un lado al revés, entre otras contras populares.

Efraín Ortega, conocedor de las técnicas de liberación de espíritus, magia y hechizos en la ciudad de Montería  afirma que los vicios, las malas acciones y modos de vidas se castigan con estas espantosas revelaciones demoniacas. Que aquellos bebedores (y el plural masculino no excluye a las mujeres), apostadores, adúlteros y bárbaros son castigados por el diablo, presenciando estos eventos.

Según el periodista y escritor español Santiago Camacho la práctica de la magia es el corazón de la tradición esotérica europea. La palabra “magia” proviene del término Magi, sacerdotes de la dinastía persa de los Sasánidas (224 - 729), –aunque su historia se remonta a los mismos orígenes de la cultura Aria en los desiertos de Irán–. Los Magi eran famosos y admirados por su sabiduría, así como su capacidad para realizar milagros (“magia”). En su libro Historia oculta del satanismo,  para resumir un poco más las cuentas, los reyes magos (aquellos que llevaron regalos al recién nacido Jesús) eran Magi, por lo que se suele asociar magia y cristianismo, aunque parezca contradictorio.

En el departamento de Córdoba es muy común encontrarse historias en las que el papel protagónico lo tiene un hecho sobrenatural, que en muchas ocasiones es narrado para sembrar temor a los niños desobedientes o simplemente para amenizar una noche familiar. Algunos podrían ser incluso una patraña, sin embargo las voces extendidas a lo largo de los  pueblos terminan por convertir la mentira repetida en una verdad de las calles, casi irrefutable.

Luis Sánchez, campesino de Sahagún narra: “Yo venía del pueblo de visitar a una muchacha que me gustaba, iba para la finca donde trabajaba, ya a media noche, podía tener unos 17 años, había que atravesar unas pajas. Cuando iba caminando de repente vi detrás de mí una bola de candela, después de voltearme varias veces para verla se fue, y ahí donde aparecía quedaron un par de dentaduras grandes. Yo era animoso y fui a cogerlas, en ese momento se me puso la cabeza grande que casi me caigo y salí corriendo. Llegué al corral y me fumé un cigarrillo para calmarme. Al rato llegué a la casa y vi de lejos a un hombre negrito como un carbón, sentado afuera, «este tipo se va a robar el queso», pensé. Me escondí detrás de un horcón y cuando volteó le vi los ojos que eran como una candela. Se paró y se escondió detrás de la cocina, fui a buscar al patrón y cuando volví ya no estaba”.

Si bien mucha gente jura en nombre de sus familias que lo que vivieron fue real, las experiencias, estos testimonios se han arraigado y tal como indicó el filósofo Heinrich Heine las leyendas, son el residuo colateral de antiguas creencias, tan arraigadas en la mente colectiva de los pueblos que se resisten a abandonarlos.

Este tema se trató hace  más de una década en la Conferencia realizada en el Congreso Mundial de Astrología de Lucerna.

Desde la perspectiva de la evolución, el miedo es un complemento y una extensión de la función del dolor. El miedo debe avisarnos de peligros que, si bien no conciernen directamente a nuestro cuerpo, es decir, que no nos han ocasionado dolor, pueden ser una amenaza para la salud o la supervivencia.

El terror hacia lo sobrenatural o bogifobia según la psicología profunda es un momento en el que los nervios se alteran y se produce una sensación de terror instantáneo que genera un efecto globo en la cabeza, como si el cráneo se hinchase de golpe y erizara todos los cabellos, esto es lo que muchas personas describen como la sensación de “se me puso la cabeza grande” al momento de tener contacto con algún “aparato”.

Eduardo Arteaga, un campesino del municipio de Ciénaga de Oro afirma que “…estaba cazando un guartinaja (chigüiro o capibara) con un compañero, eran las once de la noche cuando cada quién estaba montado en su barbacoa[1], mi compañero comenzó a llamar la atención del animal, yo veía que mi compañero nada que le disparaba y yo dije, le voy a disparar yo antes que se vaya.  Se escuchó un disparo y salí corriendo, ¿la mataste?, le pregunté. No, me dijo, yo me levanté para dispararle y cuando fui a sentarme sentí dos manos peludas donde estaba sentado, a mí se me puso la cabeza grande y salí corriendo, me contó mi compañero, entonces nos dimos cuenta que la barbacoa estaba flojita, quisimos enterrarla nuevamente y el suelo estaba durísimo”.

Para muchos académicos estas historias son solo la mutación de historias reales a realismo mágico, que viven en el imaginario popular y que nutren la tradición oral, sin ningún fundamento científico, pero con un enfoque humanista que echa raíces en la antropología cultural y la sociología para justificar su veracidad.

Tal como lo afirma Eloy Gómez Pellón, doctor en Filosofía y Letras de la Universidad de Cantabria en su ensayo Introducción a la antropología social y cultural parece queeste tipodecreenciasydeexperienciasposeensupropialógica perono setrataríadeunalógicaracional, sinodeunalógicaemocionalo simbólica.

Los testimonios de aquellos que aseguran haber vivido en carne propia trascienden los límites de lo creíble, apoderándose de las mentes de quienes a ciegas tragan entero y aquellos que, masticando lentamente cada bocado, terminan en la apremiante dicotomía de si es posible que narraciones como estas sean ciertas o no.

Según Gómez laesenciadelmitoconsisteenelconstanteestablecimientode analogías quepermitanentrevermensajesdeordensocial, moral, sobrenatural, etc.Lo humanoylo divinoconformandosparesdeopuestossempiternos entoda mitología, igualqueeldíayla noche, elcieloyelinfierno, ángelesy demoniosytodaunalargaseriedeoposicionesbinarias.

Estos conceptos derivados de la cultura se entrelazan con otras acepciones culturales como la religión, que como anteriormente se mencionó, está estrechamente ligada a estas manifestaciones sobrenaturales, que la gente suele relacionar con expresiones de materialización de la maldad y lo demoniaco.

El párroco de la catedral San Jerónimo de Montería, Pbro. Orlando López Vergara afirma que “La Iglesia no tiene una doctrina que soporte la creencia en los “aparatos”, que sería contradictorio hablar de fe, cuando se cree en fenómenos como estos. Según López la Iglesia busca predicar la resurrección, la pascua (el paso de la muerte a la vida), una vida en Dios, por lo que no podría creer arbitrariamente en apariciones de espíritus de personas que penan en la tierra, por tanto la iglesia no tiene un dogma que trate cuestiones relacionadas con estas situaciones”.

Por su parte el padre Julio Prasca Severiche, vicario de la parroquia Inmaculada Concepción, de Magangué, Bolívar afirma que “Pueda que se hable de cosas paranormales, pero en cuanto a mitos y leyendas son solo eso. No pasa más allá de estar en el imaginario de los pueblos, eso no desaparece porque crea identidad y es propio de la idiosincrasia de los pueblos”.

Estas narraciones, sean consideradas mitos o leyendas son parte de una cultura que no ha desaparecido con el paso de los años,  hacen parte de la vida, la historia y sobreviven en la memoria de los pueblos y su gente.

 



[1] Especie de butaca o silla alta para cazar
 


Para seguir con la lectura dar clip al siguiente enlace. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario