jueves, 22 de mayo de 2014

El descanso del guerrero RoMar

Rodolfo Martínez, un símbolo cartagenero.


El descanso del guerrero RoMar.

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El exlocutor  y exnarrador de tauromaquia Rodolfo Martínez, se siente orgulloso de haber sido uno de los mejores en su trabajo pese a sus dificultades y discriminaciones como costeño.



Por: Rafael Ricardo Rodríguez Villalobos.



En una calle del barrio Torices, Cartagena De Indias,  empedrantada, humilde y acogedora, está una casa con aspecto de pueblo, con una gran cantidad de aves de distintas especies enjauladas que cuelgan del techo de la terraza , brindándole a todo el que llegue, una impresión de sentir que llega a descansar en un bosque o algún lugar bien lejos.

Pues bien,  allí vive un gran personaje, que a pesar de su avanzada edad y sus escasos dientes habla con mucha elocuencia y fluidez, es el señor Rodolfo Martínez o “RoMar” como habitualmente lo conocen en el ambiente radial, tiene 82 años de edad y desde muy joven despertó en él la capacidad artística de ser un gran locutor y narrador de corridas de toros o de la Tauromaquia.

Con mucha amabilidad y aceptación me hizo entrar a su casa, se cambió una camiseta de béisbol que tenía puesta y se puso una camisa de cuadros para atender al “periodista moreno” como le dijo a su nieta. Nos sentamos en la mesa y en medio de un vaso de té inició nuestra plática a cerca de su vida.
Sin perder la costumbre y la experiencia como locutor, afirma con su voz radial, que a los 22 años empezó a trabajar en su  primera emisora, que fue una de las primeras en Colombia y que lleva la vanguardia en las emisoras costeñas, se llama emisora Fuentes y posteriormente trabajó en diferentes emisoras, en programas taurinos de televisión en Telecaribe  y en Tele-Cartagena.

“Entrar a una emisora era muy difícil, había personas muy cultas, muy capacitadas y sobre todo muy buenas, entonces había que presentar un examen tanto oral, como escrito de cultura general para entrar en la emisora” sostuvo RoMar mientras que imaginaba que estaba en una cabina de radio transmitiendo en vivo.

El señor RoMar tuvo la oportunidad de ser locutor, radio-actor, guionista y productor en sus programas, allí conoció a las personas que le apodaron “RoMar” que son las iniciales de su nombre y apellido conformando su nombre artístico, también me dijo que sin ánimos de ofender las personas hoy en día no les gusta leer y que muchos por esa razón ahora en radio no hacen ninguna clase de guión, pero que es por la falta de lectura, “hay locutores de ahora que se equivocan con fechas, lugares incluso en informaciones pero es porque no saben que la mejor improvisación que se hace, es la que se escribe, que  la mente es como las mujeres, que de vez en cuando te traiciona” expresó con mucho sarcasmo y sutileza, acariciando el mantel de la mesa.

Ajustándose el cuello de su camisa preferida como me dijo, expresó que él fue muy querido y apreciado por la comunidad en general, que lastimosamente este era un medio muy difícil, pero él quería más y más, hasta que se fue superando, económicamente la radio no era bien pagada, pero sin embargo  lo hacía por amor a ese arte y convertirse  posteriormente en un gran narrador de corridas de toro, pues desde muy joven demostró su interés por las tardes taurinas y todo lo que tuviera que ver con los toros de lidia, pero cabe resaltar que para llegar hasta allá se convirtió  en un narrador de béisbol primero.

“Yo soy el único narrador taurino que tiene Cartagena” aseguró RoMar, porque uno como él o que haga las cosas que hizo, es porque ha leído mucho sobre tauromaquia, “con decirte que mis primeras cónicas fueron rechazadas o la editaban demasiado para su conveniencia y preferí mejor quedármelas” me contó RoMar, y  los  que le rechazaron más adelante le daban reconocimientos por su excelente trabajador, fue llamado por RCN a transmitir corridas de toro, estuvo en Medellín, en Armenia, Palmira Valle, y Cali, Me dijo muy alegremente.

Todas las personas del interior decían que era imposible que un cartagenero narrara Tauromaquia porque solo estaban acostumbrados al béisbol y al boxeo.
Cuando dio sus primeros pasos en la radio hizo varias novelas y varios libretos en los que se reflejaba la cultura y la intención de que el hombre se formara porque no se sabe qué tipo de personas escucha tu programa de radio, “no es como ahora, que esas emisoras son ruidosas y no enseñan un carajo y ahí si voy a ser un poquito duro con ustedes, antes se investigaba más ahora todo está en ese aparato”, afirmó mientras señalaba mi celular en la mesa, justo al lado del vaso de Té, ya casi medio.

Y continuó nuestra plática ahora diciendo cómo fue que consiguió una esposa y formó su hogar, pues la verdad es que era de suponerse que en la radio conociera la madre de sus hijos, él jugaba mucho con el coqueteo en las llamadas y en el mismo programa.
 “Un día llegó una muchacha preguntando a los compañeros que de quién era la voz que hablaba en el programa Claro De Luna y en ese preciso momento paso él y ella se presentó, hablaron y todo se fue frecuentando hasta que se enamoraron y de ahí en adelante cada canción que ponía por supuesto era para ella”.

Demostró su incansable amor a la lectura, y su admiración a Gabriel García Márquez, que ha leído todos sus libros, expresó también que si un locutor o un periodista no lee, pues que se dedique a otra cosa, porque el léxico pobre no es una ayuda en la radio, necesitas dicción y esta se adquiere leyendo.

A medida que el tiempo fue pasando y dándome cuenta de su amor por la Tauromaquia me detuve a preguntarle, ¿Qué pensaba del maltrato animal? Y su respuesta fue que así como matan una gallina, un venado u otro animal y no se tiene en cuenta la vida de ellos, ¿Por qué no prohíben eso también?, es más, me dijo que esa raza de toro fue nacida para eso, porque nadie va a tener un toro de lidia en su fisca o en su casa solo para verlo, no, “y si dejaran de utilizar a estos toros para estos magníficos eventos, se extinguiría  porque ya no van a ser útiles en la sociedad”, afirmó diciendo y luego haciendo una analogía de que lo que no se utiliza tiende a desaparecer.

Y finalmente terminó diciendo que ahora hace una tertulia cultural con varios amigos de él en la que se reúnen médicos, abogados, ingenieros y periodistas, la tertulia se llama “Los Mangos”, tuve la oportunidad de ir a una tertulia y es impresionante cómo todos ya en sus 80 años hablan de política, de noticias actuales, de literatura, en fin un montón de temas que pueden ser muy interesantes.

Se sientan bajo un palo de mango, cada uno en su taburete y mientras hablan de estos temas escuchan radio, todos bien vestidos y perfumados, contentos de poder descansar y sentir que puede disfrutar de los pocos años de vida que les quena.

Por eso es que Rodolfo, el RoMar, dice que ya se encuentra en el descanso del guerrero, una guerra en la que muchos desean participar, de la forma en que lo hizo él, enseñando, ilustrando, transmitiendo información y transformando pensamientos a través de la radio, para ser muy bueno hay que ser constante, leer porque lo que se lee hoy mañana se puede escribir o decir, “ y si te das cuenta yo fui tan bueno, que mira, y señaló hacia su izquierda encima de la mesa del televisor un trofeo, ese me lo gané por ser el mejor locutor costeño” afirmó con mucha nostalgia, orgullo y sentimiento.


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