Rodolfo
Martínez, un símbolo cartagenero.
El descanso del guerrero RoMar.
·
El
exlocutor y exnarrador de tauromaquia Rodolfo
Martínez, se siente orgulloso de haber sido uno de los mejores en su trabajo
pese a sus dificultades y discriminaciones como costeño.
Por: Rafael Ricardo Rodríguez Villalobos.
En una
calle del barrio Torices, Cartagena De Indias,
empedrantada, humilde y acogedora, está una casa con aspecto de pueblo,
con una gran cantidad de aves de distintas especies enjauladas que cuelgan del
techo de la terraza , brindándole a todo el que llegue, una impresión de sentir
que llega a descansar en un bosque o algún lugar bien lejos.
Pues
bien, allí vive un gran personaje, que a
pesar de su avanzada edad y sus escasos dientes habla con mucha elocuencia y
fluidez, es el señor Rodolfo Martínez o “RoMar” como habitualmente lo conocen
en el ambiente radial, tiene 82 años de edad y desde muy joven despertó en él
la capacidad artística de ser un gran locutor y narrador de corridas de toros o
de la Tauromaquia.
Con
mucha amabilidad y aceptación me hizo entrar a su casa, se cambió una camiseta
de béisbol que tenía puesta y se puso una camisa de cuadros para atender al
“periodista moreno” como le dijo a su nieta. Nos sentamos en la mesa y en medio
de un vaso de té inició nuestra plática a cerca de su vida.
Sin
perder la costumbre y la experiencia como locutor, afirma con su voz radial,
que a los 22 años empezó a trabajar en su primera emisora, que fue una de las primeras
en Colombia y que lleva la vanguardia en las emisoras costeñas, se llama
emisora Fuentes y posteriormente trabajó en diferentes emisoras, en programas taurinos
de televisión en Telecaribe y en
Tele-Cartagena.
“Entrar
a una emisora era muy difícil, había personas muy cultas, muy capacitadas y
sobre todo muy buenas, entonces había que presentar un examen tanto oral, como
escrito de cultura general para entrar en la emisora” sostuvo RoMar mientras
que imaginaba que estaba en una cabina de radio transmitiendo en vivo.
El
señor RoMar tuvo la oportunidad de ser locutor, radio-actor, guionista y
productor en sus programas, allí conoció a las personas que le apodaron “RoMar”
que son las iniciales de su nombre y apellido conformando su nombre artístico,
también me dijo que sin ánimos de ofender las personas hoy en día no les gusta
leer y que muchos por esa razón ahora en radio no hacen ninguna clase de guión,
pero que es por la falta de lectura, “hay locutores de ahora que se equivocan
con fechas, lugares incluso en informaciones pero es porque no saben que la
mejor improvisación que se hace, es la que se escribe, que la mente es como las mujeres, que de vez en
cuando te traiciona” expresó con mucho sarcasmo y sutileza, acariciando el
mantel de la mesa.
Ajustándose
el cuello de su camisa preferida como me dijo, expresó que él fue muy querido y
apreciado por la comunidad en general, que lastimosamente este era un medio muy
difícil, pero él quería más y más, hasta que se fue superando, económicamente
la radio no era bien pagada, pero sin embargo
lo hacía por amor a ese arte y convertirse posteriormente en un gran narrador de corridas
de toro, pues desde muy joven demostró su interés por las tardes taurinas y
todo lo que tuviera que ver con los toros de lidia, pero cabe resaltar que para
llegar hasta allá se convirtió en un
narrador de béisbol primero.
“Yo
soy el único narrador taurino que tiene Cartagena” aseguró RoMar, porque uno
como él o que haga las cosas que hizo, es porque ha leído mucho sobre
tauromaquia, “con decirte que mis primeras cónicas fueron rechazadas o la
editaban demasiado para su conveniencia y preferí mejor quedármelas” me contó
RoMar, y los que le rechazaron más adelante le daban
reconocimientos por su excelente trabajador, fue llamado por RCN a transmitir
corridas de toro, estuvo en Medellín, en Armenia, Palmira Valle, y Cali, Me
dijo muy alegremente.
Todas las personas del interior decían que era
imposible que un cartagenero narrara Tauromaquia porque solo estaban
acostumbrados al béisbol y al boxeo.
Cuando
dio sus primeros pasos en la radio hizo varias novelas y varios libretos en los
que se reflejaba la cultura y la intención de que el hombre se formara porque
no se sabe qué tipo de personas escucha tu programa de radio, “no es como
ahora, que esas emisoras son ruidosas y no enseñan un carajo y ahí si voy a ser
un poquito duro con ustedes, antes se investigaba más ahora todo está en ese
aparato”, afirmó mientras señalaba mi celular en la mesa, justo al lado del
vaso de Té, ya casi medio.
Y
continuó nuestra plática ahora diciendo cómo fue que consiguió una esposa y
formó su hogar, pues la verdad es que era de suponerse que en la radio
conociera la madre de sus hijos, él jugaba mucho con el coqueteo en las llamadas
y en el mismo programa.
“Un día llegó una muchacha preguntando a los
compañeros que de quién era la voz que hablaba en el programa Claro De Luna y
en ese preciso momento paso él y ella se presentó, hablaron y todo se fue
frecuentando hasta que se enamoraron y de ahí en adelante cada canción que
ponía por supuesto era para ella”.
Demostró
su incansable amor a la lectura, y su admiración a Gabriel García Márquez, que
ha leído todos sus libros, expresó también que si un locutor o un periodista no
lee, pues que se dedique a otra cosa, porque el léxico pobre no es una ayuda en
la radio, necesitas dicción y esta se adquiere leyendo.
A
medida que el tiempo fue pasando y dándome cuenta de su amor por la Tauromaquia
me detuve a preguntarle, ¿Qué pensaba del maltrato animal? Y su respuesta fue
que así como matan una gallina, un venado u otro animal y no se tiene en cuenta
la vida de ellos, ¿Por qué no prohíben eso también?, es más, me dijo que esa
raza de toro fue nacida para eso, porque nadie va a tener un toro de lidia en
su fisca o en su casa solo para verlo, no, “y si dejaran de utilizar a estos toros
para estos magníficos eventos, se extinguiría
porque ya no van a ser útiles en la sociedad”, afirmó diciendo y luego
haciendo una analogía de que lo que no se utiliza tiende a desaparecer.
Y
finalmente terminó diciendo que ahora hace una tertulia cultural con varios
amigos de él en la que se reúnen médicos, abogados, ingenieros y periodistas,
la tertulia se llama “Los Mangos”, tuve la oportunidad de ir a una tertulia y
es impresionante cómo todos ya en sus 80 años hablan de política, de noticias
actuales, de literatura, en fin un montón de temas que pueden ser muy
interesantes.
Se
sientan bajo un palo de mango, cada uno en su taburete y mientras hablan de
estos temas escuchan radio, todos bien vestidos y perfumados, contentos de poder
descansar y sentir que puede disfrutar de los pocos años de vida que les quena.
Por
eso es que Rodolfo, el RoMar, dice que ya se encuentra en el descanso del
guerrero, una guerra en la que muchos desean participar, de la forma en que lo
hizo él, enseñando, ilustrando, transmitiendo información y transformando
pensamientos a través de la radio, para ser muy bueno hay que ser constante,
leer porque lo que se lee hoy mañana se puede escribir o decir, “ y si te das
cuenta yo fui tan bueno, que mira, y señaló hacia su izquierda encima de la mesa
del televisor un trofeo, ese me lo gané por ser el mejor locutor costeño”
afirmó con mucha nostalgia, orgullo y sentimiento.

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