Los vicios, el refugio para
los vacíos del corazón.
PALOMA, UN MUNDO DE DROGAS
Deisy
Jiménez es una gran amiga de Ruby Bula, mi madre, Deisy una mujer que tenía una
gran belleza que cualquier hombre la podía apreciar. Paloma, como era conocida
esta mujer por el gran parecido que, según la gente, tenía Deisy con la famosa
cantante Paloma San Basilio por sus atractivos rasgos físicos.
Por:
Brenda Pastrana Bula
Montería
¡Pruébala,
pruébala! Te sentirás diferente... Olvidarás todos tus problemas, recordaba
esas palabras con gran sentimiento y lágrimas en sus ojos... Aquella mujer de
cabello lacio oscuro, de piel terciopelo y ojos negros intensos como la noche, palabras
que en aquel momento fueron su perdición.
El
día que fui a entrevistar a Paloma a su casa la encontré sentada en un sillón
de su patio, tomando sus medicinas y lucía con un aspecto demacrado, totalmente
desconcertante.
Apenas
llegué con mi madre a casa de Paloma intenté sonreír, pero la tristeza que
reflejaban sus ojos me hizo saber que su dolor era más grande que la dicha de
ver a aquella gran amiga del pasado.
Mi
mamá fue amiga de Paloma durante muchos años, ella es conocedora de muchos de
los pasos que la llevaron al estado en que hoy se encuentra Deisy Jiménez.
Paloma
saludó a mi madre y ella me presentó enseguida, le dijo a mi madre que ella,
que había sido su amiga, me cuidara, que el mundo tiene cosas que degradan al
ser humano y más cuando una persona se encuentra en la adolescencia.
“Mijita,
vive la vida pero de manera sana. Tú eres una jovencita muy linda, lo cual es
una tentación para el mundo, no te aceleres y por más que te invadan los
problemas refúgiate en tu madre o en los que en realidad te quieren’’, me decía con su mirada profunda,
mientras me saludaba sentada en su sillón tomándome la mano.
Paloma
empezó a relatarme su historia, cada palabra que articulaba era una lágrima, la
mujer sollozaba cada vez más al recordar su pasado y cada acto que la convirtió
en una mujer que hoy en día se encuentra destruida física, psicológica y
moralmente y con graves enfermedades.
“Yo
era una joven que lo tenía todo, materialmente, pero me faltaba el afecto de
mis seres queridos, no sentía ese calor de hogar que todos necesitamos, mis
padres no me daban la atención suficiente, pasaban peleándose y eso me afectó
desde muy niña”, narraba Jiménez.
Ella
vivía esta situación desde muy niña, los años fueron pasando y ya Paloma era
toda una mujer, hermosa, con un cuerpo esbelto, rasgos definidos, sonrisa
perfecta, labios delgados y otras cualidades físicas que la hacían una mujer
deseada.
Cuando
Deisy decidió irse a vivir sola a los 20 años para alejarse de sus problemas
familiares empezó a conocer a muchas personas, hizo varios ‘amigos’, palabra
que resalta con gran tristeza.
‘’Hija
no todas las personas que te rodean son tus amigos, por más que hagan llamarse
así’’, me decía Paloma.
La
mujer decidió no estudiar ninguna carrera, a pesar de la buena condición
económica que tenían sus padres, prefirió trabajar y salir adelante por sí
misma. Entre
los amigos que Deisy hizo, conoció a un hombre que le robo su corazón, que se
convirtió en su novio, hombre que le dio a conocer las porquerías mas grandes
que tiene el mundo.
Luisito, como ella le llamaba al hombre, “me
consiguió la solución a todos los problemas del alma y qué solución te cuento,
para mí era la mejor en aquel tiempo”, dijo. “Yo
probé desde el alcohol y el cigarrillo hasta la cocaína y lo peor que puede
existir en la drogas”, contaba Paloma, con un nudo que se le hacía en la
garganta, desahogándose como si estuviera con una verdadera amiga.
La
relación con Luis empeoraba, en medio de todo este caos, Paloma conoció al amor
de su vida, su hija, su mayor tesoro; Deisy dio a luz a los 25 años de edad a
Luisa, dos años más tarde nació Marlon el nuevo integrante de la familia.
Estos
dos niños fueron protagonistas de la historia de Paloma, fueron testigos de la
vida mundana que llevaban sus padres, se criaron en un mundo lleno de vicios,
discusiones y problemas familiares.
Los
años pasaban, los niños crecían, las fuertes dosis de cocaína aumentaban, las
llegadas tarde a casa en estado de embriaguez eran más constantes y el ejemplo
que estos padres les daban a sus hijos era cada vez peor. “En
realidad yo no me explico cómo podíamos tener a los niños con nosotros”, decía
Paloma, “si nosotros pasábamos drogados y borrachos, pero la realidad era una y
mis padres tuvieron que quitarnos a los niños”.
Con
el paso del tiempo se terminó la relación con Luis, la vida que llevábamos se
prestaba para infidelidades y fuertes peleas, lo cual nos separó. Yo me convertí
en algo que jamás pensé, a pesar de mis problemas cuando vivía con mis padres,
ese no fue el ejemplo que me brindaron. Narraba la mujer de cabellos oscuros.
El
fin de la relación de Luis y Paloma, fue muy duro para ella, por lo que
comenzaron las sobredosis, la inestabilidad sentimental y el apoyo en amistades
que lo único que le brindaban era refugio en las drogas.
Paloma
ya tenía 32 años de edad. Decidió organizar su vida, la pérdida de sus hijos y
el no verlos durante algunos años la hizo recapacitar. Intentó buscar ayuda y
se dio cuenta que Luis era un hombre nuevo y no estaba metido en aquel mundo
que ella apenas intentaba dejar.
Pero
la influencia de las amistades hizo que Paloma no pudiera salir adelante, en
una recaída de la mujer uno de sus amigos aprovechó para invitarla unos tragos
en su casa y esa invitación terminó con mucha cocaína; fue el regreso de Paloma
a la vida que había intentado dejar atrás.
“No
recuerdo nada de esa noche, solo sé que regresé a aquella vida que destruyó lo
único valioso que tenía”, evoca con lágrimas en sus ojos. “Yo
tenía grandes amigas que me aconsejaban e intentaron ayudarme a salir adelante,
pero nunca lo lograron, una de esas era tu madre, pero yo era ya una mujer y si
no me dejaba ayudar, todo esfuerzo era inútil”.
Para
Deisy había días en los que se levantaba en camas totalmente diferentes a la
suya, drogada y con cada vez menos ganas de salir de ese mundo que la estaba
llevando a la perdición.
Un
día tuvo una recaída muy fuerte y esto la llevó a la sobredosis, de inmediato
fue internada, donde le informaron que padecía bronquitis crónica, que si no la
cuidaba poco a poco le podría quitar la vida.
Paloma
hizo caso omiso a las advertencias, los años seguían pasando, la vida que
llevaba la desestabilizaba cada vez más, los diferentes hombres con los que
estaba le dejaron un embarazo y siquiera sabía quién era el padre. La mejor
solución, para ella, fue abortar. No
solo tuvo que abortar, sino que las secuelas de sus actos le dejaron otra enfermedad
venérea, Paloma no sabía qué hacer, su familia le quitaba apoyo, sus amigos le
brindaban drogas y su estado emocional se encontraba devastado.
De
aquella mujer hermosa solo quedaban arrugas, señales de la vejez. Ya había pasado
mucho tiempo y Paloma tenía 45 años, no tenía donde vivir y pedía dinero en la
calle para poder comer. Pasó
muchos días durmiendo en la calle, pidiendo limosna, incluso había días que no
probaba bocado.
Cualquier
día Deisy se encontró con una gran amiga, que al verla reaccionó y la tomó del
piso donde se encontraba sentada y la llevó a su casa. Juana,
la amiga de la mujer, le brindo ropa y comida, charló un rato con ella y la
invitó a cambiar su vida. Paloma, ya bastante enferma no vio otra salida y
sabía que su amiga tenía razón.
Después
de Paloma vivir unos meses donde su amiga decidió recurrir a sus padres,
quienes le brindaron ayuda inmediata; los hijos de Paloma eran todos unos
jovencitos, quienes también ayudaron a su madre. Para
Paloma fue muy difícil dejar las drogas y el alcohol pero el apoyo de sus
verdaderos amigos y familiares la ayudó a salir adelante.
Deisy
cuenta que ya es muy tarde para arrepentimientos, que algún día sus
enfermedades le quitarán la vida, porque a pesar de los cuidados dice ella que
es consciente que abusó de su cuerpo y no se cuidó lo suficiente en su momento. “Pero
yo quiero disfrutar de los años que me quedan y de mis hijos, aquí como ves
totalmente demacrada y vieja, lo que me mantiene en pie son ellos”, dijo.
Al
terminar la historia Deisy me sonrió y me dijo: “la belleza no sirve de nada
hija, lo único que realmente sirve en esta vida son los valores, aprovéchalos y
cuídate mucho”.

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