Esfuerzo
Personal
El PODER DE LA VOLUNTAD
“Fue
difícil lograr superarme, pero esto es una demostración más, que el luchar por
los sueños vale la pena”, así relata Rodrigo Martínez Granados con mucho
orgullo, este joven de 24 años que a pesar de las grandes dificultades de su
vida pudo salir adelante.
Por: Isabella Bernier
Lerech.
Montería.
Al
terminar en un colegio público de la ciudad de Montería y con mucho esfuerzo,
debido a la situación económica de sus padres, Rodrigo Martínez Granados, un
adolescente de 18 años de edad que buscaba superarse. en ese entonces si quería
estudiar y salir adelante, le tocaba buscar por sus propios medios un trabajo o
una beca para poder hacerlo, ya que sus padres desafortunadamente no tenían los
recursos suficientes para ayudarle.
Al
verse este joven sin un futuro prometedor, teniendo la mayoría de edad y con
todas las ganas puestas de superación, se interesó por buscar un trabajo que le
generara un pequeño ingreso para empezar a ahorrar, como tenía únicamente su
diploma de bachiller sabía que no obtendría muchas opciones de empleo, encontró
que haciendo mandados en su bicicleta, se podía ganar alguito, así que empezó a
hacerlos a cambio de únicamente 300 o 700. “Me
acuerdo yo que pedaleaba tanto que cuando se acababa el día no me daban ganas
ni de contar lo que me ganaba para no entristecerme”.
Así lo
recuerda Rodrigo. Empezar no fue nada fácil; después de un tiempo de ser mandadero
y con el miedo que se lo cogieran los años ahorrando, buscó otro trabajo, y se
encontró que por ser reciclador le pagaban, “no era mucho, pero algo es algo,
peor es nada”, ya que siempre le
gustó ayudar al medio ambiente y de cierta manera se sentía contento.
Pasando
unas semanas, haciendo sus mandados y al mismo tiempo reciclando en una gran
bolsa negra en su bicicleta un poco malgastada por los años, como quien llevase
un cadáver, al verlo un poco sucio y con un aspecto diferente al que solía
llegar antes, llamó la atención de uno de los señores que le pagaba por dichas
vueltas, llamado Jorge Ganem, quién de manera intrigada le preguntó qué llevaba
en la gran bolsa negra de un aspecto sospechoso.
Rodrigo,
triste y con un poco de pena por su aspecto, al contarle su historia de vida y
de cómo él buscaba la manera de superarse honestamente, conmovió mucho a Jorge,
ya todos sus hijos habían estudiado sin pasar esfuerzo y no todos eran tan
agradecidos y echados para adelante como este joven, a quien decidió ayudarlo a
estudiar.
Jorge
Ganem una persona muy humilde y un poco mayor, vestido siempre con camisas a
cuadros o a rayas, y sus pantalones casi descaderados, debido a su gran barriga,
se sentó a hablar con él en una tienda amarilla al lado de su casa.
Le
empezó a preguntar sobre qué quería estudiar y en quería desenvolverse cuando
fuese más grande, el respondió que le gustaba ayudar al medio ambiente y a los
animales, y que sus planes eran estudiar una carrera que le permitiera tener un
buen futuro, como Ingeniería ambiental y de segunda opción Veterinaria.
Jorge
se sorprendió y se entusiasmó al escuchar esta respuesta, ya que él sabía que
se necesitaba mucho esfuerzo, de tiempo, y de recursos económicos para estudiar
alguna de estas carreras, porque lo que Rodrigo esperaba después de ingresar a
la Universidad era mantener un promedio con el cual haría hasta lo imposible
porque lo becaran, obviamente Jorge al ver estas altas expectativas, le preguntó
sobre si había sido un buen alumno y que de cuanto era su promedio, muy contento
le respondió que sí lo era y que a la mañana siguiente le traería su hoja de
resultados de sus pruebas Icfes.
Al día
siguiente muy temprano, juicioso y puntual, Rodrigo le mostró el resultado de
sus pruebas Icfes, con lo cual Jorge constató que este joven tenía la
inteligencia y la voluntad de estudiar, pero que solo le faltaba un empujoncito.
Lo
llevó a las instalaciones de la Universidad de Córdoba y Rodrigo al ver este
gran paso no quitaba una gran sonrisa de su cara de ponqué como le decía Don
Jorge, juntos hicieron el papeleo de la inscripción de la carrera que el
escogiese, (escogió veterinaria), Jorge corrió con todos los gastos, y Rodrigo
agradecido le dijo que no descansaría en ningún momento de su vida para no
decepcionarlo y que trabajaría al máximo para pagarle lo que con tan bondadosa
humildad había hecho por él.
Al
pasar los años y de ver a Rodrigo convertirse en un buen Veterinario, empezó
como dice él, a “hacer pinitos” e intentaba con eso, ayudar a sus papas y
pagarle a Don Jorge, él nunca le recibió un solo peso, pero siempre le pide el
favor que revise una que otra vaca o animal que él tiene en una finca, a lo que
Rodrigo nunca se opone y por el contrario muy orgulloso de que confíe en el, lo
hace con una gran sonrisa las veces que sean necesarias, “siento que es mi
manera de pagarle”, concluye un poco nostálgico.
Hoy
día, Rodrigo Martínez Granados, a sus 24 años de edad, está haciendo las prácticas
de Medicina Veterinaria en una de las instalaciones de la CVS, debido a su gran
desempeño en su carrera.
Constantemente
agradece a Dios por esa gran oportunidad, de encontrarse en su vida a esta
maravillosa persona que lo ayudó a salir adelante y cuenta su testimonio para
animar a los jóvenes a que no esperen que las oportunidades lleguen a ellos por
obra y gracia del espíritu santo, porque realmente esforzándose y poniendo todo
de sí es que se logran los sueños.
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