domingo, 25 de mayo de 2014

El poder de la voluntad

Esfuerzo Personal

El PODER DE LA VOLUNTAD

“Fue difícil lograr superarme, pero esto es una demostración más, que el luchar por los sueños vale la pena”, así relata Rodrigo Martínez Granados con mucho orgullo, este joven de 24 años que a pesar de las grandes dificultades de su vida pudo salir adelante.

Por: Isabella Bernier Lerech.

Montería.

Al terminar en un colegio público de la ciudad de Montería y con mucho esfuerzo, debido a la situación económica de sus padres, Rodrigo Martínez Granados, un adolescente de 18 años de edad que buscaba superarse. en ese entonces si quería estudiar y salir adelante, le tocaba buscar por sus propios medios un trabajo o una beca para poder hacerlo, ya que sus padres desafortunadamente no tenían los recursos suficientes para ayudarle.

Al verse este joven sin un futuro prometedor, teniendo la mayoría de edad y con todas las ganas puestas de superación, se interesó por buscar un trabajo que le generara un pequeño ingreso para empezar a ahorrar, como tenía únicamente su diploma de bachiller sabía que no obtendría muchas opciones de empleo, encontró que haciendo mandados en su bicicleta, se podía ganar alguito, así que empezó a hacerlos a cambio de únicamente 300 o 700. “Me acuerdo yo que pedaleaba tanto que cuando se acababa el día no me daban ganas ni de contar lo que me ganaba para no entristecerme”.

Así lo recuerda Rodrigo. Empezar no fue nada fácil; después de un tiempo de ser mandadero y con el miedo que se lo cogieran los años ahorrando, buscó otro trabajo, y se encontró que por ser reciclador le pagaban, “no era mucho, pero algo es algo, peor es nada”, ya que siempre le gustó ayudar al medio ambiente y de cierta manera se sentía contento.

Pasando unas semanas, haciendo sus mandados y al mismo tiempo reciclando en una gran bolsa negra en su bicicleta un poco malgastada por los años, como quien llevase un cadáver, al verlo un poco sucio y con un aspecto diferente al que solía llegar antes, llamó la atención de uno de los señores que le pagaba por dichas vueltas, llamado Jorge Ganem, quién de manera intrigada le preguntó qué llevaba en la gran bolsa negra de un aspecto sospechoso.

Rodrigo, triste y con un poco de pena por su aspecto, al contarle su historia de vida y de cómo él buscaba la manera de superarse honestamente, conmovió mucho a Jorge, ya todos sus hijos habían estudiado sin pasar esfuerzo y no todos eran tan agradecidos y echados para adelante como este joven, a quien decidió ayudarlo a estudiar.

Jorge Ganem una persona muy humilde y un poco mayor, vestido siempre con camisas a cuadros o a rayas, y sus pantalones casi descaderados, debido a su gran barriga, se sentó a hablar con él en una tienda amarilla al lado de su casa.

Le empezó a preguntar sobre qué quería estudiar y en quería desenvolverse cuando fuese más grande, el respondió que le gustaba ayudar al medio ambiente y a los animales, y que sus planes eran estudiar una carrera que le permitiera tener un buen futuro, como Ingeniería ambiental y de segunda opción Veterinaria.

Jorge se sorprendió y se entusiasmó al escuchar esta respuesta, ya que él sabía que se necesitaba mucho esfuerzo, de tiempo, y de recursos económicos para estudiar alguna de estas carreras, porque lo que Rodrigo esperaba después de ingresar a la Universidad era mantener un promedio con el cual haría hasta lo imposible porque lo becaran, obviamente Jorge al ver estas altas expectativas, le preguntó sobre si había sido un buen alumno y que de cuanto era su promedio, muy contento le respondió que sí lo era y que a la mañana siguiente le traería su hoja de resultados de sus pruebas Icfes.

Al día siguiente muy temprano, juicioso y puntual, Rodrigo le mostró el resultado de sus pruebas Icfes, con lo cual Jorge constató que este joven tenía la inteligencia y la voluntad de estudiar, pero que solo le faltaba un empujoncito.

Lo llevó a las instalaciones de la Universidad de Córdoba y Rodrigo al ver este gran paso no quitaba una gran sonrisa de su cara de ponqué como le decía Don Jorge, juntos hicieron el papeleo de la inscripción de la carrera que el escogiese, (escogió veterinaria), Jorge corrió con todos los gastos, y Rodrigo agradecido le dijo que no descansaría en ningún momento de su vida para no decepcionarlo y que trabajaría al máximo para pagarle lo que con tan bondadosa humildad había hecho por él.

Al pasar los años y de ver a Rodrigo convertirse en un buen Veterinario, empezó como dice él, a “hacer pinitos” e intentaba con eso, ayudar a sus papas y pagarle a Don Jorge, él nunca le recibió un solo peso, pero siempre le pide el favor que revise una que otra vaca o animal que él tiene en una finca, a lo que Rodrigo nunca se opone y por el contrario muy orgulloso de que confíe en el, lo hace con una gran sonrisa las veces que sean necesarias, “siento que es mi manera de pagarle”, concluye un poco nostálgico.

Hoy día, Rodrigo Martínez Granados, a sus 24 años de edad, está haciendo las prácticas de Medicina Veterinaria en una de las instalaciones de la CVS, debido a su gran desempeño en su carrera.

Constantemente agradece a Dios por esa gran oportunidad, de encontrarse en su vida a esta maravillosa persona que lo ayudó a salir adelante y cuenta su testimonio para animar a los jóvenes a que no esperen que las oportunidades lleguen a ellos por obra y gracia del espíritu santo, porque realmente esforzándose y poniendo todo de sí es que se logran los sueños.

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