domingo, 25 de mayo de 2014

Lo que antes era un sueño, hoy es una realidad

El que persevera alcanza

LO QUE ANTES ERA UN SUEÑO, HOY ES UNA REALIDAD

Patrullera Johana Gonzáles
 La vida no es fácil, pero debemos cumplir nuestras metas y aceptar los retos

Por: Ginna González

Montería. Después de haber fallado en el primer intento mis ganas pudieron más que la decepción dijo Johana González una joven de tan solo 20 años de edad que luchó contra distintos obstáculos para poder hacer su sueño realidad.

Johana nacida en Medellín y criada en Sincelejo, en el año 2012 cuando solo le faltaba un semestre para terminar su carrera como Normalista Superior decidió presentarse a la policía con el fin de cumplir una meta más de su vida. Tras realizar todo lo necesario para ingresar a la policía nacional y ver que los resultados eran positivos se emocionaba cada día más,  porque se sentía segura de que lograría su gran propósito: ser policía.

El 10 de diciembre de 2012 Johana recibió su título como Normalista Superior, emocionada porque todo le estaba saliendo como quería, solo faltaba que llegara el tan anhelado día que cambiaría su vida. Ella era consciente que si pasaba en la policía le tocaría sacrificar muchas actividades que solía realizar en su vida como civil. Sabía que no sería fácil, que no tenía vacaciones seguras, que duraría mucho tiempo sin ver a mi familia pero entendía que esos sacrificios valdrían la pena”, puntualizó Johana.

Ceremonia de grado Normalista Superior
Después de su grado Johana y su familia decidieron realizar un viaje a la ciudad de Montería con el propósito de disfrutar una de las tantas vacaciones en familia, después de recibir el año nuevo el 1 de enero de 2013 ella se levantó muy temprano para observar si su número que la identificaba se encontraba en la lista de las convocadas a hacer curso de patrulleras. 

Miré muchas veces la página, incluso la revisé hasta cuatro veces pero nada, no aparecía mi número de cédula, la tristeza e impotencia se apoderó de mí y comencé a llorar, no quería hablar con nadie, mis compañeras de curso me llamaban para contarme que habían pasado pero yo no podía decir lo mismo”, dijo.

Al pasar lo que para Johana en ese instante era una decepción sus familiares le daban a entender que son pruebas que la vida le colocaba y que solo tenía que afrontarlas para seguir adelante y darse una segunda oportunidad. Dispuesta a seguir luchando por su gran sueño Johana decidió presentarse por segunda vez a la policía, y con el apoyo incondicional de sus padres realizó nuevamente todos los requisitos y pruebas necesarias que la ayudarían a cumplir con su objetivo, solo faltaba que llegara el gran día, otra vez.

El 14 de febrero de 2014 entré nuevamente a la página, busqué mi número de identificación y allí estaba de número 15. Esa alegría inmensa que me dio, abracé a mis padres fuertemente y le agradecí a Dios porque a pesar de haber fallado en el primer intento pude lograr lo que quería, Sabía que lo que se aproximaba no era fácil, pero tampoco difícil, y más aún, pues me encantan los retos y desde que inició una meta me gusta terminarla”, expreso con emoción Johana. 
Una semana después ella viajó a la ciudad de Medellín, se presentó en la Escuela Carlos Eugenio Restrepo a dar el segundo paso del largo camino lleno de esfuerzo, tropiezos, dedicación, confianza y esperanza, pero disfrutando ahora de ser policía en formación.

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