Cultura
EL SUEÑO DE UN SILVESTRISTA DE CORAZÓN GRANDE
De las buenas
intenciones nacen los grandes proyectos
Sahagún.
De manera espontánea y emotiva cierto día con ganas de
escuchar un buen vallenato me dirigí a internet, y encontré en YouTube un video no
muy común que me llamó particularmente la atención. Era una entrevista a
Silvestre Dangond, un artista que por su forma de interpretar sus canciones y
el toque original que le pone a cada una de sus presentaciones, comenzaba a
ganarse el cariño y la admiración de muchos jóvenes, especialmente los niños.
Este artista en la entrevista Soles y Vientos realizada por Marlon Becerra, cuenta cómo transcurrió su infancia, sus afanes, sus aciertos, desaciertos y obstáculos para llegar al lugar que hoy en día lo tiene como el artista más querido y aclamado en el género vallenato.
Al ver esa entrevista de este cantante que causó tanta sensibilidad en mí, no dudé en realizar una página en Facebook llamada “Silvestristas de Corazón Grande en Sahagún”, con un fin social de ayudar a la niñez vulnerable de los barrios más humildes de mi municipio.
Fue en ese preciso momento que hice una convocatoria a muchos Silvestristas que conocía para organizar el grupo y visitar los diferentes barrios. Recuerdo exactamente que ese día nadie fue, me sentí solo pero sabía que el compromiso era mío y que no podía bajarme del barco al que ya había subido.
Comenzó el sueño
Después de realizar un grupo en Facebook, puse en marcha la
búsqueda de personas que se sintieran identificadas con la labor que había
emprendido, pues no contaba con el apoyo de mis amigos a quienes había acudido
para dar inicio a este proyecto que tenía en mente, en ese momento había
agregado en mi cuenta personal a Aristides Olano, un muchacho de Maicao, La
Guajira.
Puedo decir que fue una de las primeras personas que confió en mi proyecto, aún no nos conocíamos pero sabía que en mis palabras escritas por medio de muchas conversaciones que tuve con él a través de Facebook, notaba mis ganas de querer ayudar a los niños, así me lo hizo saber cuando nos conocimos una tarde del 13 de junio del 2010 en la ciudad de Valledupar.
Luego de comentarle a Aristides todo lo que quería hacer, no dudó en unirse a la labor de ayudar a los más necesitados del municipio, me envió 50 bolsas de dulces para así comenzar con el proyecto.
Me dirigí a los barrios, visitando a cada uno de sus representantes y les hablaba que venía en nombre de Silvestre Dangond, tenía que mentir en ese momento para llamar la atención, de igual forma tenía que hacer las cosas bien. Sabía que si hacía las cosas mal, podía meterme en serios problemas ya que estaba utilizando el nombre de este reconocido artista sin su consentimiento.
La primera obra social se realizó el 31 de octubre del 2009 en cinco (5) barrios del municipio de Sahagún, los regalos que se dieron fueron los dulces que había donado Aristides, con mis ahorros compré aleluya y pequeños juguetes que iban dentro de las bolsas de papel de azúcar, las cuales fueron adornadas en compañía de mi madre, mi hermana Keila y Karime, una vecina con un gran espíritu de colaboración y entrega.
Al terminar, la satisfacción que sentí fue única, y pensar
que Silvestre desconocía en su totalidad la obra que en su nombre se venía
realizando.
La llamada inesperada
El 22 de enero del 2010 a las 9:45 pm aproximadamente, le envié un mensaje a Johanna Elías, una mujer de mi pueblo, pujante, trabajadora e interesada por la niñez, en el mensaje le manifestaba el deseo de reunirme con ella, con el fin de que apoyara la causa que motivaba mi corazón.
De Johanna recibí una respuesta positiva donde me decía que me esperaba en su oficina al día siguiente a las 10:00 am, donde muy puntual estuve presente.
Al llegar a la oficina donde me había citado, un lugar muy amplio y cómodo, ambientado con fotografías de los que parecían ser sus familiares, le comenté todo lo que venía haciendo, de tal manera que sus palabras fueron de agrado para mí ya que se sentía sorprendida por todo lo hecho.
El 22 de enero del 2010 a las 9:45 pm aproximadamente, le envié un mensaje a Johanna Elías, una mujer de mi pueblo, pujante, trabajadora e interesada por la niñez, en el mensaje le manifestaba el deseo de reunirme con ella, con el fin de que apoyara la causa que motivaba mi corazón.
De Johanna recibí una respuesta positiva donde me decía que me esperaba en su oficina al día siguiente a las 10:00 am, donde muy puntual estuve presente.
Al llegar a la oficina donde me había citado, un lugar muy amplio y cómodo, ambientado con fotografías de los que parecían ser sus familiares, le comenté todo lo que venía haciendo, de tal manera que sus palabras fueron de agrado para mí ya que se sentía sorprendida por todo lo hecho.
En aquel momento desconocía por completo que Johanna pudiera ponerse en contacto con Silvestre para comentarle mis ideas; y en efecto, así lo hizo.
Al cabo de haber transcurrido 15 minutos al salir de la oficina, recibí una llamada inesperada de un número privado. Era casi medio día.
"Hola, ¿Quién habla? ¿Nane?"
Sí, con Nane", respondí
“Hijo le habla Silvestre Dangond, ¿Cómo estás?"
Sentía una emoción y un miedo indescriptibles. Emoción de saber que era él, Silvestre en persona, y temor de descubrir que quisiera tomar represalias en mi contra, por haber utilizado su nombre sin consultarle para propósitos que el desconocía, pero no fue así.
"Nane, por ahí Johanna me comentó lo que vienes haciendo, sé que has sido un poco arriesgado porque has utilizado mi nombre, pero a la vez me siento feliz y orgulloso de saber que aún existen personas y sobre todo silvestristas que quieran aportar para una mejor sociedad. Te felicito".
Mi silencio lo decía todo, estaba muy sorprendido, temblaba
de la emoción al escuchar palabras de agradecimiento por parte de una de las
personas que me había motivado a realizar este proyecto.
"Te quiero ver mañana en mi presentación en Sincelejo, quiero conocerte y saludarte". Dijo Silvestre
En ese momento mi mente se nubló, no podía creer lo que estaba viviendo, lo que en un principio fue para mí una inquietud, terminaba siendo el inicio de un hermoso proyecto.
El encuentro con Silvestre Dangond
El sábado 23 de enero del 2010 alrededor de las 6:15 pm viajé a la ciudad de Sincelejo, para esa fecha se celebraba en la capital sucreña las famosas fiestas de corralejas.
El ambiente se tornaba un poco pesado, el retumbar de las bandas de viento en su apogeo, sonando a todo volumen un vallenato, dándole espera al concierto musical de la noche con Diomedes Díaz y Silvestre Dangond, un evento que convocaba a muchos amantes de la música vallenata.
Al llegar al lugar en donde se realizaría el concierto, se presentaron muchos inconvenientes, uno de estos fue el ingreso, ya que le dije a uno de los jefes de personal de logística que se encontraba en la puerta principal que iba a nombre de Silvestre Dangond, a lo que ellos se opusieron y me negaron la entrada, pues no había ninguna autorización y no contaba con un carnet de identificación.
Sabía que no podía perder la oportunidad de conocer a Silvestre y mostrarle personalmente el proyecto que venía realizando en su nombre, pues en ese momento una grandiosa idea llegó a mi mente, me hice pasar como uno de los auxiliares que transportan los instrumentos musicales, fue algo descabellado pero lo logré, ya que en ese momento no conocía a nadie de la agrupación.
Estando dentro del lugar, me sentía realizado, estaba a un paso de lograr verme con Silvestre y poder manifestarle mi respeto, mi admiración y así mismo entregarle el proyecto por el que tanto había luchado.
Después de haber disfrutado de su presentación en vivo, de manera apresurada bajó de la tarima en medio de la multitud, la gente lo aclamaba, sentí que se desvanecía la ilusión de poder hablarle y saludarlo, de manera inesperada y repentina pegué un grito: ¡Silvestre, soy Nane!
Fue así como pude llamar su atención, Silvestre volteo su
mirada, me reparó por unos segundos y levantando su brazo me hizo una seña
indicando que me acercara, no lo dudé ni un segundo, corrí, le di un abrazo, le
extendí la mano y me tomé una foto, la cual aún guardo como uno de los momentos
más gratos e inolvidables de mi vida.
Después de compartir ese gran momento, me reiteró el compromiso de querer trabajar y sacar adelante la idea que había nacido en mí, en ese momento me puso en contacto con uno de sus auxiliares y me pidió que le dejara el proyecto en físico.
Al cabo de varias semanas me volvió a llamar, dándole el respaldo al proyecto llamado "Fundación Silvestristas de Corazón Grande", sugiriendo cambiar el nombre, a su parecer tenía un tinte político.
A los cinco días, Silvestre nuevamente se comunicó conmigo
y me expresó que sí estaba de acuerdo con el nombre de la fundación y que
lo dejara tal cual como se lo había expuesto en un principio.
Ahora sí, se había concretado el proyecto de crear la fundación, contar con su respaldo y apoyo era el sueño de un silvestrista de corazón grande.
Desde ese entonces la Fundación Silvestristas de Corazón Grande se ha constituido en un apoyo más para la niñez vulnerable del país.
Es una organización sin ánimo de lucro encaminada a realizar obras sociales para favorecer a los niños más necesitados de Colombia.
Se busca tomar las banderas en el cuidado de los menores desprotegidos y sobresaltar el sentimiento que llevan en común los gestores y miembros de este movimiento musical, quienes son los seguidores y forjadores de esta idea, para promulgar la solidaridad de la misma manera que lo hacen por el sentimiento hacia la música, sembrando en los corazones de cada niño favorecido la semilla del 'SILVESTRISMO' del futuro.
El trabajo de la Fundación Silvestristas de Corazón Grande va coordinado por Silvestre Dangond de la mano de sus seguidores, realizando actividades de toda índole para poder reunir ayudas permanentes para la niñez desamparada que se va a beneficiar por este ente.
La consigna es el mejoramiento de la calidad de vida de todos
los niños necesitados que más se pueden auxiliar, y aportar un granito de arena
en el desarrollo integral que de manera óptima deben tener, procurando
primordialmente el encaminarse por explotar sus capacidades creativas, lo cual
les permitirá ser adultos exitosos.
¿Qué significa para usted ayudar a la niñez vulnerable por medio de la Fundación Silvestristas de Corazón Grande?
“Lo importante es comenzar a ayudar de corazón y más a la niñez, por mi experiencia cuando niño, fui una persona que casi nunca tuve muchas cosas que hoy en día valoro, siempre he tenido esa afinidad con los niños, me siguen mucho en mi carrera, son muchos los que me imitan, los que cantan mis canciones”, dijo Silvestre.
“Ayudar a la niñez es algo recíproco que lo hago con todo el corazón, para mí no tiene límite, después que todo esté en mis manos, no solamente es una ayuda económica, también hay que pensar que podemos ayudar psicológicamente, anímicamente, con la presencia del artista, un autógrafo, una foto etc.”
¿Qué sintió al enterarse que estaba utilizando su nombre sin su consentimiento para una fundación?
“Para mí fue una impresión pero en ningún momento me
molestó, al contrario, yo siempre pensé como hay personas que trabajan en post
para el bien del nombre mío”.
“Sé que la Fundación Silvestristas de Corazón Grande que creó
mi compadre Nane fue para el bien de unos niños en ese momento, ahora gracias a
su idea muchos niños están beneficiados”.
“Mi esposa y yo teníamos la idea pero por tiempo no la habíamos conformado, ya cuando me encuentro con la realidad de que una persona independientemente estaba utilizando mi nombre para hacer una fundación, yo lo que hice fue cobijarlo, le brindé el apoyo, cristalizamos la idea y la hicimos realidad, pero para mí fue de mayor gusto. Jamás me sentí celoso, al contrario, feliz”, dice.
| Niños beneficiarios del programa de ayudas escolares de la fundación |
Una vez realizado este proyecto, en primer lugar quiero darle las gracias a Dios por poner en mi vida esta gran idea, a aquellas personas que confiaron en mí y que de una u otra forma aportaron a este sueño hecho realidad, a Silvestre Dangond por no dudar en ningún momento de mis capacidades y permitir que muchos niños de todo el país reciban ayuda.
Es para mí un orgullo pertenecer a esta fundación y que se me permita poder seguir trabajando en pro de la niñez menos favorecida de nuestro país, mi mayor recompensa es la sonrisa y el bienestar de los niños de Colombia.
Felicidades nane Dios te bendiga ...
ResponderEliminarExcelente mi hermano por personas cono tu es que el silvestrismo no somos simples seguidores sino que vamos nas allá, orgullosos de ti!
ResponderEliminarEXELENTE MI HERMANO DIOS LO BENDIGA
ResponderEliminarDios te bendiga Nane, excelente proyecto.
ResponderEliminarVero me quito el sombrero por tan grande logro y bonito espíritu para con los niños más vulnerables. Le quiero pedir una asesoría ya que hace muchos años tuve una idea parecida pero por falta de apoyo y muchos creyeron que fue descabellada no lo seguí intentando. De lo cual hoy me arrepiento pero gracias a Dios USD si lo logro ojalá pudiera ponerme en contacto con USD
ResponderEliminarHermano me quito el sombrero por tan bonito logro y bonito espíritu para con los niños más vulnerables. Le quiero pedir asesoría ya que hace muchos años yo tuve una idea parecida pero por falta de apoyo y muchos creyeron que era descabellada no lo seguí intentando. De lo cual hoy me siento arrepentido pero gracias a Dios USD si lo logró ojalá pudiera ponerme en contacto con USD
ResponderEliminarExcelente Nane, Dios bendice al dador alegre
ResponderEliminarNane dios te bendiga en cada paso quedes
ResponderEliminarExcelente primo Dios lo bendiga y te ayude a realizar todos esos sueños de tu corazon
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarMi hermanito eres un gran luchador berraco te propusiste a realizar un sueños q al principio parecia un poco dificil recuerdo q estudiabamos en cecar cuando me dijiste dije yo te ayudo a pagar los carteles jjj pero te dije tu eres loco nane y hay estas mis admiracion por ese gran corazon
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